"El arte de aprender a través del asombro"
Bienvenidos a un rincón de luz donde la curiosidad es el faro que guía cada día. Un espacio que no enseña respuestas, sino que abraza las preguntas de tu hijo o hija: aquí cada rincón es un lienzo en blanco y cada mirada es la de un creador de mundos.
En Tenvilú creemos en una infancia libre, que explora con las manos, dialoga con la naturaleza y se asombra con lo invisible. Abrimos nuestras puertas para tejer juntos una comunidad de escucha tierna, donde el alma de tu pequeño despliega sus alas sin prisa y sin límites.
Somos una comunidad educativa viva que concibe la infancia como una etapa de infinitas posibilidades. Vemos en cada bebé y niño o niña a un ser rico en potencial, guiado por una curiosidad innata para descubrir el mundo.
Somos también un espacio de brazos abiertos y escucha atenta, donde entendemos la infancia como un presente vibrante y lleno de posibilidades.
Ofrecer un ambiente educativo y de cuidado, contenedor, seguro y estimulante, potenciando el protagonismo de los niños y niñas, promoviendo su autonomía, su pensamiento crítico y su expresión a través del arte, la naturaleza y la investigación. Buscamos tejer un vínculo indisoluble con las familias, garantizando un espacio de escucha activa donde cada niño y niña sea valorado como un ciudadano del presente, capaz de transformar su entorno.
Ser una institución líder y referente en educación inicial y cuidado infantil, reconocida por vivir con autenticidad y excelencia. Aspiramos a consolidar una comunidad de aprendizaje donde la innovación pedagógica, el respeto por los ritmos de la infancia y la conexión con el entorno natural sean los pilares fundamentales, formando generaciones de niños y niñas seguros, creativos y apasionados por aprender.
Cada latido, cada juego y cada descubrimiento de tu hijo o hija es un acto de pura poesía. Así acompañamos el aprendizaje en cada una de nuestras etapas.
Abrazamos los primeros meses de vida desde la ternura, el cuidado respetuoso y la calma. El espacio se convierte en un nido seguro y poético donde las texturas, las luces y los sonidos de la naturaleza invitan a los bebés a descubrir el mundo a su propio ritmo, sintiéndose amados y escuchados en cada balbuceo y caricia.
El aula se transforma en un taller vivo de investigación. Aquí no enseñamos respuestas mágicas, sino que avivamos las preguntas de los niños y niñas. A través del arte, el juego libre y la exploración de la naturaleza, los pequeños construyen su propio pensamiento, transformando su curiosidad innata en aprendizaje real con sus propias manos.
Nuestra forma de acompañar la infancia se vive a través de la conexión profunda entre estos cinco pilares fundamentales.
Un ser fuerte, rico en potencial, autor principal de su propia historia y aprendizaje.
El arte, la arcilla, el juego, las sombras, el baile y las palabras: canales sagrados para expresar su pensamiento.
Ambientes con belleza, luz natural y propósito, que provocan el asombro y la autonomía.
Escuchan con el corazón, observan, documentan y caminan junto al niño y niña.
El jardín y el hogar se entrelazan en un diálogo continuo de amor, respeto y cuidado mutuo.
Nutrimos el cuerpo para florecer el alma. Concebimos la hora de comer como un ritual de autonomía, conexión y gratitud hacia la tierra. Ofrecemos minutas equilibradas y preparadas con ingredientes naturales, respetando las señales de saciedad y los tiempos de cada etapa.
Comer en Tenvilú es un lenguaje más: es descubrir texturas, compartir en comunidad y aprender a cuidar de uno mismo a través de una relación amorosa y saludable con los alimentos.
Así se ven, de verdad, nuestras salas y patios: espacios pensados y decorados con cariño para que cada rincón invite a explorar.
Sabemos que elegir el lugar donde tu hijo o hija dará sus primeros pasos en el mundo es una decisión que nace del corazón. No queremos que solo nos leas: queremos que sientas el aroma de nuestros espacios, mires la luz de nuestras salas y descubras el taller vivo que espera por tu pequeño o pequeña. Nuestras visitas guiadas son encuentros íntimos y personalizados, diseñados para escucharte con toda la calma que tu familia merece.
Estas son algunas de las palabras que familias de nuestra comunidad han querido compartir con nosotros a lo largo de los años.
Si me preguntan cómo ha sido mi experiencia en el jardín Tenvilú, me cuesta describirla, ya que mi princesa, quien ingresó en el presente año, ha tenido un desarrollo excelente, mi Valentina se incorporó con un diagnóstico de retraso psicomotor, lo que la mantenía asistiendo regularmente a la Teletón y sin poder caminar por sí sola hasta dicha fecha. Valentina comenzó a asistir regularmente, desde un comienzo las educadoras y directora nos expresaron todo su apoyo, dando un plan de trabajo inclusivo para ella, manteniéndola integrada en cada una de sus clases y en conjunto con sus compañeros. Comenzaron a transcurrir los meses y Valentina cada día avanzaba más y más, y hasta un par de meses atrás comenzó a caminar sola y sin apoyo de un adulto: si bien esto es un trabajo en conjunto con la Teletón, sin la ayuda, el apoyo y el cariño que entregan las profesionales del Jardín Tenvilú no hubiese sido esto posible.
Al llegar al Tenvilú noté una gran diferencia, Tenvilú es una familia. Solo puedo dar las gracias por la tranquilidad que siento, eso es impagable, por los cuidados y preocupación, por la guía y enseñanzas. De corazón estamos felices de haberlos encontrado y les aseguro que buscamos mucho. Gracias por todo lo enseñado a nuestra hija y a nosotros como papás.
Tenvilú fue de las pocas salas cuna que aceptó a nuestra hija con su alergia alimentaria, pero lo que gatilló nuestra decisión final fue ver a los niños y niñas alegres y felices, saltando a los brazos de sus tías, algo que no vimos en otros lugares visitados. Han tratado de funcionar lo más normal posible, incluso en los días más críticos, dando ayuda y apoyo a quienes no tenemos terceras personas que cuiden a nuestra hija. Para nosotros tener a nuestra hija en Tenvilú significa ayuda, apoyo, cuidado, confianza y poder ir a trabajar con tranquilidad porque sabemos que está en buenas manos.
Como familia, nos sentimos muy identificados con el Jardín, y agradecemos a diario que Matías se sienta muy bien y contento en su segundo hogar. Puedo afirmar que fue la mejor decisión dejarlo en Tenvilú. Voy a agradecer todos los días la dedicación y cariño que le entregan a mi hijo. Gracias totales a todas las tías, y ojo que a todas, sin excepciones, porque son un gran equipo y muy humano por lo demás.
Nuestro hijo llega a Tenvilú con siete meses de edad. Desde un principio, nos orientaron y se preocuparon de entregarnos la seguridad que significa dejar a un hijo en un nuevo hogar. Ya han pasado dos años y Santiago disfruta de sus tías, compañeros y compañeras y de todas las actividades diarias programadas; sale contento y cuenta lo que realizó y aprendió durante la jornada. Como padres tenemos la confianza de que el cuidado con amor, respeto y preocupación de los niños y niñas es siempre una prioridad diaria por parte de todo el equipo del jardín.
Como familia conocemos al Jardín Tenvilú desde hace casi diez años: mi hija mayor ingresó en julio del año 2010 y mi hijo menor en noviembre del año 2015, ambos cuando tenían sólo cinco meses de edad. En este Jardín abunda el amor, la dedicación por conocer a nuestros hijos tal como son. Cada funcionaria se encuentra en sintonía con el espíritu de ser una gran familia Tenvilú. Las tías están capacitadas para desempeñar su labor, trabajan desde el amor, por lo tanto hacen que el espacio sea el mejor lugar para que nuestros hijos crezcan felices.
Mi primer hijo Ignacio ingresó en el año 2012, después de vivir una mala experiencia en otro jardín de esta comuna. Llegué con él con mucho miedo, como toda mamá primeriza, pero debo decir que mi hijo fue creciendo, adquiriendo conocimientos y aprendiendo a ser más independiente.
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