Jardín infantil Tenvilú
28 años de experiencia al cuidado de nuestros niños y niñas
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Jardín y Sala Cuna Tenvilú
Somos un Centro Educativo que nace el año 1992 en la comuna de Macul, por el llamado de servicio de dos profesionales, una de la salud y otra de la educación, quienes tenían la expertise para llevar a cabo un proyecto diferente, creativo, familiar, que respondiera a las necesidades de la comunidad y por sobre todo, a los requerimientos de niños y niñas, con el fin de entregar las mejores herramientas en educación y a la vanguardia, formación, seguridad, amor, respeto, autocuidado, empatía, integración, contención, para que de estas aulas salieran, niños y niñas con las herramientas necesarias y cimientos sólidos para enfrenta una vida de desafíos.
Desde la creación del Tenvilú nos hemos propuesto ir mejorando continuamente, con el único propósito de entregar a cada niño y niña aprendizajes significativos, en un ambiente lúdico, seguro y lleno de amor, en donde estos aprendizajes partan de sus necesidades, creando, explorando, jugando, siendo los constructores de sus experiencias y desafíos.
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Llámanos o escríbenos para coordinar una visita guiada. Nuestro equipo pedagógico estará feliz de resolver todas tus preguntas y recibirte en un ambiente seguro y lleno de amor.
Testimonios
Para nosotros, no hay mayor satisfacción que la tranquilidad de nuestras familias. Conozca lo que dicen los padres sobre la experiencia, el cariño y el compromiso que viven sus hijos en Tenvilú cada día.
Si me preguntan cómo ha sido mi experiencia en el jardín Tenvilú, me cuesta describirla, ya que mi princesa, quien ingresó en el presente año, ha tenido un desarrollo excelente, mi Valentina se incorporó con un diagnóstico de retraso psicomotor, lo que la mantenía asistiendo regularmente a la Teletón y sin poder caminar por sí sola hasta dicha fecha. Valentina comenzó asistir regularmente, desde un comienzo las educadoras y directora nos expresaron todo su apoyo, dando un plan de trabajo inclusivo para ella, manteniéndola integrada en cada una de sus clases y en conjunto con sus compañeros. Comenzaron a transcurrir los meses y Valentina cada día avanzaba más y más, y hasta un par de meses atrás comenzó a caminar sola y sin apoyo de un adulto, si bien esto es un trabajo en conjunto con la Teletón, sin la ayuda, el apoyo y el cariño que entregan las profesionales del Jardín Tenvilú no hubiese sido esto posible.
Al llegar al Tenvilú noté una gran diferencia, Tenvilú es una familia. Solo puedo dar las gracias por la tranquilidad que siento, eso es impagable, por los cuidados y preocupación, por la guía y enseñanzas.
De corazón estamos felices de haberlos encontrado y les aseguro que buscamos mucho. Gracias por todo lo enseñado a nuestra hija y a nosotros como papás.
Tenvilú fue de las pocas salas cuna que aceptó a nuestra hija con su alergia alimentaria, pero lo que gatillo nuestra decisión final fue ver a los niños y niñas alegres y felices, saltando a los brazos de sus tías, no visto en otros lugares visitados.
Han tratado de funcionar los mas normal posible, incluso en los días más críticos de esta crisis social, en ayuda y apoyo para con nosotros que no tenemos a terceras personas que cuiden a nuestra hija.
Para nosotros tener a nuestra hija en Tenvilú, significa ayuda, apoyo, cuidado, confianza y poder ir a trabajar con tranquilidad porque sabemos que está en buenas manos.
Como familia, nos sentimos muy identificados con el Jardín, y agradecemos a diario que Matías se sienta muy bien y contento en su segundo hogar. Puedo afirmar que fue la mejor decisión, dejarlo en Tenvilú. Voy a agradecer todos los días, la dedicación y cariño que le entregan a mi hijo.
Gracias totales a todas las tías, y ojo que, a todas, sin excepciones, porque son un gran equipo y muy humano por lo demás.
Nuestro hijo llega a Tenvilú con siete meses de edad. Desde un principio, nos orientaron y se preocuparon de entregarnos la seguridad que significa dejar a un hijo en un nuevo hogar. Ya han pasado dos años y Santiago disfruta de sus tías, compañeros y compañeras y de todas las actividades diarias programadas, sale contento y cuenta lo que realizó y aprendió durante la jornada.
Como padres tenemos la confianza que el cuidado con amor, respeto y preocupación de los niños y niñas, es siempre una prioridad diaria por parte de todo el equipo del jardín.
Como familia conocemos al Jardín Tenvilú desde hace casi diez años, mi hija mayor ingresó en julio del año 2010 y mi hijo menor en noviembre del año 2015, ambos cuando tenían sólo cinco meses de edad. En este Jardín abunda el amor, la dedicación por conocer a nuestros hijos tal como son. Cada funcionaria se encuentra en sintonía con el espíritu de ser una gran familia Tenvilú. Las tías están capacitadas para desempeñar su labor, trabajan desde el amor por lo tanto hacen que el espacio sea el mejor lugar para que nuestros hijos crezcan felices.
Mi primer hijo Ignacio, ingresó en el año 2012, después de vivir una mala experiencia en otro jardín de esta comuna. Llegué con él con mucho miedo como toda mamá primeriza, pero debo decir que mi hijo fue creciendo, adquiriendo conocimientos y aprendiendo a ser más independiente.